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¿Cómo podemos educar a las niñas y niños en su sexualidad?

Guía para madres, padres, educadores y profesorado de educación infantil y primaria

Cristina Centeno Soriano

Editorial Fromación Alcalá

Publicado en 2012

367 páginas

Rústica

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“¿Sabes que ayer Iván le enseñó el pito a Adela?”; “¡Rubén y Lidia se han dado un beso en el patio!”; “A nuestra vecina Alicia le ha crecido mucho la barriga y dice que está esperando un bebé. ¿Cómo se le ha metido el bebé dentro? ¿Cómo saldrá del cuerpo de Alicia?”; “Mamá, ¿está mal que el tío de Sandra la abrace y la toque y le diga que no cuente nada?”; “Elena el otro día se bajó las braguitas delante de todos y comprobé que no tenía pito”… ¿Te has enfrentado alguna vez a este tipo preguntas e inquietudes infantiles?

Como educadores, todos estos comentarios forman parte de la realidad cotidiana en nuestros hogares y nuestras escuelas. Sabemos que algunos de estos mensajes e interrogantes pueden ser graves, y que otros son, simplemente, parte del descubrimiento infantil de su sexualidad; una sexualidad multidimensional que abarca cuerpos sexuados, deseos, emociones, actitudes, etc. Si aceptamos que la sexualidad es algo que somos y que nos constituye como seres humanos y seres sexuados, entonces nos resultará sencillo sostener que educar la sexualidad es una condición fundamental y básica para el desarrollo biopsicosocial de una niña o un niño. Al hilo de lo anterior, el hogar y la escuela se convierten, inevitablemente, en testigos voluntarios o involuntarios del desarrollo de estas y otras múltiples situaciones relacionadas con la sexualidad en todas las edades de las niñas y niños. La realidad nos muestra que los adultos, consciente o inconscientemente, voluntaria o involuntariamente, evidenciamos y hablamos de sexualidad en cada gesto, en cada palabra, en cada actitud ante las cuestiones sexuales surgidas. Nos convertimos, por tanto, en referentes y en objeto del aprendizaje por modelado. Los docentes, los padres, los amigos, los medios de comunicación, la sociedad toda, quieran o no, positiva o negativamente, educan sexualmente.

En muchas ocasiones, madres, padres y profesorado podemos llegar a sentirnos inseguros, incómodos, limitados o poco capacitados al gestionar la educación, el desarrollo y las derivaciones de esta dimensión biopsicosocial tan importante para el ser humano. Es natural que abordar la sexualidad con niñas y niños genere incertidumbre, temor y resistencia. Afrontar una conversación sobre sexualidad con un menor promueve y pone a prueba habilidades tan diversas y complejas como pueden ser la introspección, la tolerancia, la aplicación correcta de la inteligencia socio-emocional, la empatía, la adaptación del lenguaje a las capacidades y necesidades de la niña o el niño, la toma de decisiones, la definición de problemas, la pedagogía, la proactividad, la búsqueda creativa de ideas y soluciones innovadoras, la detección.