La palabra en psiquiatría Ver más grande

La palabra en psiquiatría

9788490079911

¿Todavía eficaz?

Fernando Vicente Gómez

Prólogos de Fernando Colina y Jean Oury

Editorial Xoroi

Colección Schreber

Publicado en 2016

232 páginas

Rústica con solapas

VER DISPONIBILIDAD EN FACULTAD DE PSICOLOGÍA UCM

Más detalles

1 Artículo

Disponible en Librería Mayo - Paseo de la Esperanza

17,31 €

Más información

El discurso actual, tanto el social como el que se manifiesta en algunos medios psiquiátricos, nos empuja a negar el cuerpo como superficie del lenguaje del síntoma.

El cuerpo sería así colo un objeto biológico o un conjunto de órganos susceptibles de ser educados o reeducados.

El libro de Fernando Vicente, que no solo está dirigido a los profesionales de la salud mental, nos transmite, a tra´ves de su recorrido, otras vías para escuchar y acoger los sufrimientos que las diversas patologías psiquiátricas nos muestran, lo que puede llevarnos a evitar caer en un realismo patológico donde casi ninguna posibilidad existiría para quienes sufren una alienación psíquica y social crónica.

La apuesta que aquí se nos presenta es saber si queremos, a través de nuestra palabra y sobre todo de nuestra escucha -acompañadas ambas de "nuestros testimonios profesionales"- que la cronicidad patológica y mortífera sea una realidad inevitable o más bien una situación dinámica y siempre posible de mejorar.

La tesis principal del autor es que la palabra, además de presentarse como el principal recurso para gobernarse en sociedad, es también el mejor aliento que podemos ofrecer al psicótico. Algunos lo encontrarán obvio, pero la palabra es un bien fugitivo que se nos escapa de continuo.

Hablar es difícil, pese a su aparente sencillez, dejar hablar es aún más complejo, y hacer hablar a quien tiene dificultad para hacerrlo puede llegar a ser una tarea en el límite de lo posible.

No obstante, basta mencionar el concepto palabra par acortar por la mitad la psiquiatría. Se sostiene que desde que Freud propuso que el delirio no era tanto un déficit como un intento autocurativo, la psiquiatría quedó dividida en dos: una, científica y biomédica, que reniega de esa posibilidad y apunta al cerebro como único escenario causal y terapéutico, y otra, más decidida y arriesgada, más arrojada al hombre y a la vida, que señala directamente al sujeto.