La hiperactividad Ver más grande

La hiperactividad

Nuevo

La acción inagotable

Isabel Sanfeliu

Editorial Biblioteca Nueva

Colección Nuevos Temas de Psicoanálisis

Publicado en 2011

224 páginas

Rústica

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14,42 €

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Hiperactividad: ¿cuadro clínico, síntoma, coyuntura que sucede como incapacidad de elaborar psicológicamente lo que nos rodea? Todo eso cerca las lindes de lo hiperactivo. Es tentador sumarse a los diagnósticos de moda, las “nuevas patologías”, para descubrir que lo que llamamos hiperactividad existió, existe y existirá siempre.

Puede deberse a dos razones: a) una incapacidad de origen cerebral por inmadurez de las estructuras que median entre el lóbulo límbico y el córtex, que hace que lo emocional impulsivo prime sobre lo reflexivo, y b) la incapacidad de su medio próximo para filtrar los impulsos que por numerosos y nuevos asaetean materialmente al niño. Ambos aspectos se refuerzan mutuamente y puede que de esta doble insuficiencia surjan las hiperactividades que asaltan las consultas de pediatras, psiquiatras y psicoanalistas infantiles.

Frente a la gran corriente genetista, se encuentra aquella que defiende que son sobre todo las insuficiencias de atención del medio –que pueden adoptar forma de exceso de cuidados–, las que provocan en el niño una excesiva intolerancia a la frustración –ya de por sí precaria en esas edades– que impide el normal flujo del pensamiento. En ambos casos, el afán por detener al hiperactivo aumenta su tensión.

La entraña de la hiperactividad no es la acción en sí, sino el hecho de que irrumpa sin gobierno por parte de un balbuciente sujeto cuyo lenguaje no alcanza a poder traducir sus emociones. Entrar en un proceso de deliberación y tener que explicar los argumentos que avalan esta postura, es un gran antídoto contra el dogmatismo.