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Teoría polivagal

La teoría polivagal fue creada por Stephen Porges en 1992. Toma su nombre del nervio vago, el nervio craneal más largo y una de las piezas principales del sistema nervioso parasimpático. La teoría clásica sobre el sistema nervioso autónomo lo presenta dividido en dos partes: el sistema nervioso simpático, más ligado a la actividad (huida y lucha), y el sistema nervioso parasimpático, con funciones relacionadas con la salud, el crecimiento y la recuperación (descanso y digestión). La teoría polivagal identifica un tercer tipo de respuesta en el sistema nervioso: un estado híbrido de activación y calma que interviene en nuestra capacidad para el compromiso social.

Considera que el sistema nervioso parasimpático se divide en dos ramas distintas: el “sistema vagal ventral” (evolutivamente más moderno), relacionado con el comportamiento social y la comunicación, y el “sistema vagal dorsal” (más primitivo desde el punto de vista filogenético), que provoca inmovilización o “bloqueo”.

En nuestra adaptación conductual y fisiológica a situaciones sociales y de peligro intervendrían, pues, tres sistemas neuronales: la rama simpática del sistema nervioso autónomo (activación en situaciones de lucha o huida), la rama mielinizada del nervio vago (que permite una inmovilización no traumática, prosocial) y la rama no mielinizada del nervio vago (relacionada con conductas de inmovilización, disociación o colapso). Esta última se activa en situaciones donde se percibe una amenaza que sobrepasa los recursos personales o que pone en riesgo la vida. Su activación resultaría traumática para los mamíferos.

Porges acuña el término “neurocepción” para describir el funcionamiento del sistema nervioso autónomo, que estaría evaluando constantemente el ambiente —sin que seamos conscientes de ello— para localizar amenazas o situaciones de peligro. Sin embargo, la neurocepción de peligro puede ser promovida también por la historia de apego del individuo o por experiencias traumáticas, pudiendo este poner en marcha estrategias defensivas cuando la valoración consciente que él mismo hace de su entorno no indica ningún peligro potencial.

La teoría permite entender por qué situaciones altamente estresantes pueden llegar a provocar bloqueos o parálisis corporales y la disociación traumática de la personalidad. En los niños, el sistema vagal dorsal se activa cuando la amenaza se percibe como excesiva, sin que haya recursos cognitivos o emocionales suficientes para afrontarla. La inmovilización resultará traumática cuando no haya vínculos emocionales de confianza con los cuidadores. Y cuanto más frecuentes han sido los bloqueos en edades tempranas, más probable será que se repitan después. Esto explica por qué personas que han sufrido abusos en su infancia (psicológicos, físicos o sexuales) tienden a no reaccionar e inhibirse en la edad adulta.

Sentadas estas bases, la idea de Porges sería la de apoyarse en el sistema nervioso vegetativo para facilitar el tratamiento del trauma, la disociación y el estrés postraumático.

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El nervio vago. Nuestro terapeuta interior

El nervio vago. Nuestro terapeuta interior

La teoría polivagal como autoayuda para superar los ataques de pánico, el miedo, los traumas y la depresión

Sandra Hintringer

Editorial Edaf

Publicado en 2022

218 páginas

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